Estoy seguro que muchos habéis oído esta frase, aunque el latín ya no se hable ni en las iglesias...
Alea Iacta est o Alea Jacta est es una frase atribuida a Gaius Iulius Caesar, también conocido como Julio César o César a secas (¿inventor de la ensalada que lleva su nombre?... ahí lo dejo para las aportaciones de mis seguidores). A parte de ser el posible inventor de la ensalada César, Julio fue el primer Emperador de Roma, aunque realmente el título que se dio no fue tan monárquico (Roma continuaba siendo una república)... realmente se proclamo Dictator Perpetuus, algo así como un Francisco Franco del siglo I a.C.
Pues bien, como he dicho, Roma era una república gobernada por el Senado, pero con la conquista de la Galia (la actual Francia, Suiza, Benelux y parte de Alemania) por parte de Julio, el hombre ganó mucho poder y el senado intentó, liderado por su "amigo" Pompeyo y pelín asustado el hombre, quitárselo, cosa que al bueno de César no le gustó mucho. Así, con su ejercito que había conquistado la Galia, decidió entrar en Roma en plan Sheriff.
La frontera de Roma D.C. estaba limitada al norte por el río Rubicón, río que debe su nombre al color rojizo de sus aguas (rubí=rojo) por la presencia de arcillas rojas en su cuenca (apunte geológico-hidrológico.... deformación profesional), y existía una ley romana que decía que ningún ejercito romano podía cruzarlo en armas sin autorización del Senado.
En el momento en que Julio César cruzara el Rubicón desataría un conflicto, que en el caso de los romanos de la época significaba directamente una guerra abierta (no se iban con tonterías, la verdad...) y en el momento en que se cruzó el río, Julio César soltó su frase de Alea Iacta est (mucho mejor esta, que no una en plan de: "Pompeyo, no hay sitio para los dos al sur del Rubicón... y yo no me pienso ir", que queda más peliculera pero que no habría pasado a la historia, para decepción de los guionistas de Hollywood).
Y ya os podéis imaginar cómo acabó el tema... con una guerra civil y Julio César coronado con laureles.
Y ahora me diréis... Oye que desde que hice latín en tercero de BUP se me ha oxidado un poquito. Pues bien, la frase traducida es "la suerte está echada" o "el dado está echado". Es lo que se podría decir que se ha cruzado el punto de no retorno y que a partir de ahí, que sea lo que Júpiter (en este caso) quiera.
Y ahora la sorpresa. La frase no es de Julio César, sino que es de Menandro, escritor griego del siglo IV a.C. y uno de los favoritos de César, y que el bueno de Julio no la dijo en latín, sino que la dijo en griego (que como todos sabemos, es mucho más fancy que el latín).
Y hablando de puntos de no retorno, uno de los más curiosos que existen es el de despegue de los aviones. El punto de no retorno es aquel en el que un avión despegando ya no tiene espacio suficiente para abortar el despegue, vamos, que o despegas o te espiñas contra el final de la pista. Espero que nunca superéis ese punto de no retorno.

